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CLASIFICACIÓN DEL CRÉDITO CON BASE EN LOS DOCUMENTOS QUE RESPALDAN LA OPERACIÓN PDF Imprimir E-mail
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Documentos de crédito bancario y comercial.


Esta clasificación se establece en atención al respaldo que, para garantizar las operaciones realizadas, se deriva del documento que justifica la transacción. Con esto nos referimos a la potencialidad de cobro entrañada por la posesión del documento que acredita la operación realizada.

 

En el primer grupo está la letra de cambio avalada; a las características del documento en sí se adiciona la garantía de quien firma por aval, respaldando el cumplimiento de la obligación.

 

La letra simple mantiene la fuerza ejecutiva derivada de tal documento cambiaría, pero no la garantía emanada del aval. Por no contar con la misma potencialidad de cobro que la letra avalada, se ha clasificado en segundo término.

 

Para respaldar operaciones de crédito se emplean otros documentos, como el contrato de cuenta corriente entre otros. Si estos documentos tienen una garantía solidaria, confieren mayor respaldo y seguridad a la operación, de ahí que se clasifiquen en tercer lugar; los que carecen de garantías adicionales, como el contrato de cuenta corriente simple sin garantía, se clasifican en cuarto orden.

 

Documentos de crédito de inversión.


En relación al crédito de inversión, es normal estipularlo a largo plazo, para lo cual se utilizan los bonos y pagarés hipotecarios. Las obligaciones sin garantía específica casi siempre son emitidas por sociedades o compañías de reconocido prestigio, a mediano o largo plazo, en cantidades fijas y con un interés previamente determinado. Este tipo de documentos representan un crédito secundario comparado con los bonos hipotecarios, en cuanto a las propiedades gravadas por estos últimos. Pero en tanto a la forma en que se emiten, generalmente por documento público, constituyen un crédito preferente al de los acreedores ordinarios de la empresa (proveedores, acreedores diversos, etc.).

 

CLASIFICACIÓN DEL CRÉDITO EN A TENCIÓN A LAS CONDICIONES DE PAGO


Crédito normal o contado comercial. Se nombra así al crédito pactado cuando el deudor conviene en liquidar lo comprado en un periodo de 30 días (en ocasiones el plazo varía a 60 y 90 días). Tiene como característica especial la inexistencia de un interés aceptado, y casi nunca lo respaldan títulos de crédito.

 

Crédito a plazos. Consiste, como su nombre lo indica, en dividir el vencimiento de una obligación nacida de la adquisición, compra o uso de un bien o servicio, en varias partes con fechas de vencimiento distantes, separadas entre sí por iguales periodos de tiempo. Se produce este tipo de crédito cuando el consumidor final o usuario adquiere bienes o servicios de un valor elevado cuyo pago total de inmediato o en un corto periodo de tiempo hace difícil o imposible generar la operación (automóviles, línea blanca, terrenos, etc.).

 

Crédito fijo con límite renovable o revolvente. Esta moderna concepción crediticia fija al deudor un límite de crédito para las compras o adquisiciones que puede realizar; el crédito concedido se satura cuando el valor de los bienes o servicios adquiridos por el cliente llega al límite autorizado o prefijado, y la cuenta queda cerrada para más adquisiciones hasta que el deudor efectúa un pago; a partir de éste, vuelve a quedar abierta la cuenta por el mismo valor del pago efectuado. Normalmente este tipo de cuentas tienen periodos cortos de vencimiento (30 y 90 días, y en casos excepcionales, 180 días).

 

Por lo general, este tipo de crédito no causa intereses al cliente, pues la empresa otorgante utiliza el mismo plazo que a ella le proporcionan sus proveedores, obligándola, para alcanzar el buen éxito de sus operaciones, a llevar un estricto control y una rotación adecuada de sus inventarias. Crédito garantizado. Según este sistema, el crédito concedido previo análisis del deudor llega hasta determinado límite y, mientras la cuenta no lo sobrepase, el cobro de la cantidad adecuada queda totalmente garantizado. El límite establecido puede ser variable o invariable; si la garantía ofrecida y aceptada es fija, como pudiera ser la resultante de un límite establecido por la intervención de un fiador o de un valor en prenda que sirve para respaldar la cantidad adeudada, el crédito tiene automáticamente el límite señalado por quien se solidariza con el pago de la obligación o el del valor de la prenda entregada en garantía; si la garantía reside en el saldo favorable que el deudor tenga en otra cuenta con el acreedor, si éste se compromete a notificar periódicamente al fiador los saldos mensuales, y el crédito se suspende únicamente cuando quien garantiza la operación así lo solicita y se garantiza el saldo hasta su solicitud, el crédito se denomina variable.

 

Fuente: Emilio Villaseñor Fuente (2013) Elementos de Administración de crédito y cobranza.  Cuarta Edición. Editorial Trillas. México.

 

 

 


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