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CUIDADOS DE ENFERMERIA DEL PACIENTE CON SINUSITIS, RINITIS, FARINGITIS, AMIGDALITIS O LARINGITIS PDF Imprimir E-mail
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CUIDADOS DE ENFERMERIA DEL PACIENTE CON SINUSITIS, RINITIS, FARINGITIS, AMIGDALITIS O LARINGITIS
Valoración
La valoración de enfermería de los pacientes en los que se sospechan sinusitis, rinitis, faringitis, amigdalitis o laringitis tiene muchos puntos en común. El personal de enfermería debe preguntar al paciente sobre las posibles causas de infección o inflamación. También se le interroga sobre infecciones respiratorias altas recientes, consumo de tabaco o historia de alergia. Si se sospecha una sinusitis, cualquier antecedente de desviación del tabique nasal o de pólipos nasales o intervenciones dentales recientes pueden revelar la causa. Además, es posible que el paciente pueda identificar factores ambientales que contribuyan a su sinusitis. Algunos experimentan un empeoramiento en ambientes fríos, helados y húmedos, mientras que para otros pacientes resulta más irritante el aire seco y cálido.

Hay que hacer una lista completa de todas las medicaciones prescritas y de los fármacos de venta libre que consume el paciente. Hay que interrogar cuidadosamente para determinar si el uso de antibióticos, analgésicos, anticongestivos y antihistamínicos es correcto. El personal de enfermería debe identificar la utilización inadecuada, excesiva o insuficiente de cualquiera de estas medicaciones.

Cuando sospeche una sinusitis, el personal de enfermería debe valorar el dolor, la tumefacción y la sensibilidad de los huesos faciales del enfermo. Para identificar el oscurecimiento de los senos, se utiliza una fuente de iluminación. Se toman las constantes vitales, se comprueba si hay fiebre y se valora el grado de estabilidad hemodinámica. Se explora la garganta para examinar el eritema, el exudado y el edema de las amígdalas. Si cualquiera de las estructuras de la vía aérea superior desarrolla edema, se puede producir una obstrucción, por lo que la valoración respiratoria completa finaliza prestando especial atención al patrón de la ventilación y a la auscultación de la parte superior del aparato respiratorio.

El personal de enfermería debe explorar al paciente para detectar posibles complicaciones de cualquiera de estas enfermedades. Los enfermos con sinusitis crónica corren el riesgo de desarrollar infecciones fuera de las estructuras óseas de los senos, de forma que, si se sospecha una meningitis o un absceso cerebral, es necesario realizar una valoración neurológica.

Diagnóstico de enfermería
Los diagnósticos de enfermería de los pacientes con sinusitis, rinitis, faringitis, amigdalitis y laringitis son similares. El personal de enfermería elige aquellos que sean específicos de la persona y de la etiologia. Esta última y, en cierto grado, el tratamiento dependerán de la afectación anatómica y de si la causa es infecciosa o sólo inflamatoria. Estos diagnósticos pueden ser:

 Limpieza ineficaz de la vía aérea relacionada con el aumento de las secreciones o el taponamiento nasal u obstrucción de la vía aérea causada por el edema de las mucosas.
 Dolor relacionado con la presión, la inflamación o ambas. Fatiga relacionada con la tos excesiva, la infección o ambas.
 Riesgo de incumplimiento relacionado con escaso conocimiento de las medidas terapéuticas y preventivas.
 Elevado riesgo de hipertermia relacionado con la infección.
 Alteraciones sensoriales (olfatorias o gustativas) relacionadas con la inflamación de los tejidos.
 Alteración de la integridad tisular en relación con las frecuentes secreciones nasales o la incisión quirúrgica.
 Hemorragia relacionada con la intervención quirúrgica por sinusitis o amigdalitis.
 Deterioro de la comunicación verbal en relación con la inflamación laríngea.
 Disfagia relacionada con la inflamación o el edema laríngeos.

Planificación
Los objetivos generales de la asistencia del paciente con sinusitis, rinitis, faringitis o laringitis pueden ser los siguientes:
 Drenaje de los senos y mantenimiento de una vía aérea permeable.
 Alivio del dolor.
 Verbalización del conocimiento sobre la enfermedad y su tratamiento y capacidad para describir las acciones y los posibles efectos secundarios de las medicaciones.
 Cuatro a seis horas de sueño al día con reducción de la fatiga.
 El paciente verbalizará y practicará las medidas de asistencia sanitaria encaminadas a prevenir la recidiva de la enfermedad.
 Temperatura normal antes del alta.
 Sentidos del olfato y del gusto normales o mejorados.
 Cicatrización normal de la incisión sin signos de infección (en intervenciones quirúrgicas de sinusitis o amigdalitis crónica).
 Recuperación de la voz (laringitis) y la deglución (faringitis).

Ejecución
La asistencia de enfermería del paciente se inicia con su instrucción sobre su enfermedad y el tratamiento, incluido el uso adecuado de los antibióticos. El personal de enfermería debe subrayar la importancia de completar el tratamiento antibiótico prescrito, aunque los síntomas hayan mejorado. Hay que tratar con el paciente sobre el uso intermitente de los anticongestivos y antihistamínicos, advirtiéndole que estos últimos pueden provocar somnolencia y que los anticongestivos pueden dar lugar a insomnio o a la pérdida del apetito. Si los anticongestivos, antihistamínicos o los analgésicos no mejoran los síntomas, hay que consultar al médico. Se debe instruir al paciente sobre el uso adecuado de los aerosoles y gotas nasales.
 
El personal de enfermería ha de advertir a los enfermos con laringitis que no fuercen la voz y proponerles formas de comunicación alternativas mientras dure el reposo vocal. Si la laringitis es intensa y se asocia a importante obstrucción de la vía aérea, el personal de enfermería debe estar especialmente atento al patrón respiratorio y valorar a menudo la posible aparición de insuficiencia respiratoria. Por lo general, antes del desarrollo de estridor se suele producir una alteración del patrón respiratorio o de las constantes vitales. Si la respiración se hace más difícil, hay que notificarlo de inmediato al médico. Se puede disponer un carro de traqueostomía al lado de la cama.

Las medidas generales de comodidad pueden aliviar el dolor asociado a la sinusitis o a otras enfermedades. Estas medidas consisten en aplicar un paño húmedo y templado sobre la cara en los senos afectados, la adecuada humidificación del aire o la aplicación de un tratamiento de inhalación de vahos fríos para facilitar el drenaje del moco de los senos o de la nariz, lo que reduce el dolor sinusal y faríngeo.

Hay que tratar con el paciente acerca de los factores ambientales que pueden agravar su sinusitis o contribuir al riesgo de infección. Se debe reducir en lo posible la exposición a los ambientes fríos y húmedos. También es recomendable evitar los ambientes con aire acondicionado. El enfermo no debe fumar ni estar cerca de fumadores. Si el enfermo es proclive a las infecciones respiratorias altas, debe evitar los lugares donde haya mucha gente. Hay que estimular al paciente a que haga un reposo adecuado y se mantenga bien hidratado.

Evaluación
El paciente deberá ser capaz de demostrar sus conocimientos sobre la enfermedad y su tratamiento, el uso adecuado de las medicaciones y la conducta de búsqueda de asistencia sanitaria adecuada silos síntomas recidivan o no mejoran. La vía aérea superior del paciente drenará las secreciones y permanecerá permeable. Las constantes vitales volverán a sus valores basales. No aparecerán signos de infección o hemorragia si se ha realizado una intervención quirúrgica por sinusitis o amigdalitis. La exploración radiológica de los senos y de la vía aérea superior volverá a la normalidad en el momento previsto. Si existía afectación laríngea, la disfonía disminuirá en 23 días y desaparecerá por completo en 2 semanas.

Documentación
La documentación de la asistencia de los pacientes con cualquiera de estas enfermedades infecciosas o inflamatorias se inicia con la obtención correcta de la historia clínica, incluyendo los síntomas y las medicaciones administradas. El personal de enfermería registrará las constantes vitales y las exploraciones físicas pertinentes. También debe documentar cuidadosamente el color, la consistencia y el olor de las secreciones nasales, así como la presencia, localización y calidad del dolor. Deben anotarse las alergias, sobre todo a los antibióticos y a los analgésicos. El personal de enfermería debe incluir un registro de la respuesta del paciente a los analgésicos, así como su respuesta y la de su familia a la instrucción. El personal de enfermería registrará el nivel de actividad del enfermo y la valoración del estado de fatiga o reposo. En la historia clínica debe figurar un cálculo de la ingesta de líquidos. Hay que constatar el color y el grado de edema de las mucosas, así como el estado de la piel y la temperatura. Si existe sufrimiento respiratorio relacionado con obstrucción de la vía aérea, el personal de enfermería registrará la frecuencia y profundidad del patrón respiratorio y la presencia de estridor o de otros ruidos procedentes de la vía aérea superior.


BIBLIOGRAFIA
BEARE/MYERS. El tratado de enfermería MOSBY. Harcourt Brace.

 


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