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ANTIGUAS Y NUEVAS AMENAZAS A LA SEGURIDAD DE AMÉRICA LATINA

1. Introducción
La agenda de seguridad en América Latina es muy compleja por la diversidad regional, geopolítica, económica y social que se observa a lo largo de todo el continente. Por ejemplo, para las pequeñas islas del Caribe, amenazadas cada año por la temporada de huracanes, no existe espacio en la agenda de riesgos para temas como el terrorismo o el narcotráfico. En contraste, para México, que se ha visto seriamente vulnerado al compartir una frontera con un país tan poderoso como Estados Unidos, temas como el tráfico de drogas, armas y personas, así como la inseguridad pública son considerados prioritarios en su agenda de seguridad nacional, mientras que un huracán o un terremoto pasan a segundo término porque no ponen en riesgo la supervivencia del Estado perse.
A pesar de que siguen existiendo algunas disputas territoriales en la región, la probabilidad de que hoy en día América Latina sea testigo de una guerra interestatal se ha reducido al mínimo por razones esencialmente históricas.
En primer lugar, la consolidación de un espacio internacional de solución de conflictos en el marco de la Organización de Estados Americanos y de las Naciones Unidas (como la Corte Internacional de Justicia), así como el proceso de democratización a lo largo del continente, han ayudado a que las alternativas bélicas ya nos sean rutas que los gobiernos puedan escoger fácilmente para resolver sus diferencias.
Por otro lado, las experiencias que se vivieron en Sudamérica con la proliferación de gobiernos denominados de “seguridad nacional” y las guerras civiles en Centroamérica, han dejado profundas huellas en el seno de las sociedades nacionales. Dichas huellas permiten suponer que para los gobiernos, los caminos de la represión y la violencia generalizada ya no son viables y que las naciones latinoamericanas no están dispuestas a recorrerlos en detrimento de su desarrollo.
En tercer lugar, el fenómeno de la regionalización ha ayudado indudablemente a que los países encuentren mayores beneficios en la cooperación para el desarrollo, en la creación de instituciones económicas y comerciales así como en la instauración de mecanismos de concertación política y confianza mutua (en el ámbito militar). Hoy parece casi impensable que se suscite una guerra en el interior de las fronteras del Mercosur, del Caricom o de la Comunidad Andina de Naciones.
Actualmente, las amenazas que asechan a Latinoamérica están cada vez menos relacionadas con las antiguas agendas militaristas propias de la guerra fría y se encuentran más cerca de las realidades socioeconómicas, de las vulnerabilidades vinculadas con el medio ambiente y, en el caso de algunos países, de su localización geográfica, con las asimetrías económicas que generan infinidad de problemas fronterizos, con la fragilidad institucional de algunos gobiernos y con el surgimiento de actores no estatales ilegales, cada vez más contestatarios a la autoridad de los estados.
En este breve ensayo trataré de identificar las principales amenazas a la seguridad regional, partiendo del supuesto de que muchas de ellas han existido desde hace dos siglos. Algunas de ellas han evolucionado y se presentan como nuevas amenazas (no relacionadas necesariamente con temas militaristas) a la seguridad de los países.
Para comprender la nueva agenda de amenazas a la seguridad de las naciones, tenemos que desprendernos por un momento de las nociones estatocéntricas que vinculan de manera unimodal las amenazas a la seguridad con la supervivencia de un Estado, o lo que es peor: Con la supervivencia de un gobierno o régimen en turno. Desde hace 15 años al menos, el concepto de seguridad internacional ha evolucionado tanto en la academia como en los organismos internacionales. Las visiones estatocéntricas clásicas o “militaristas” han evolucionado, transformándose en concepciones más antropocéntricas, en donde el objeto referente de protección deja de ser exclusivamente el gobierno o el territorio y el espectro de protección se amplía hacia las personas y hacia otros ámbitos de la vida humana.
Según la Declaración sobre Seguridad en las Américas aprobada el 28 de octubre de 2003 en el marco de la Conferencia Especial sobre Seguridad de la Organización de Estados Americanos celebrada en la Ciudad de México, la seguridad de los Estados en el Hemisferio se ve afectada en diferentes formas tanto por amenazas tradicionales como por las siguientes nuevas amenazas, preocupaciones y desafíos de naturaleza diversa:

a. El terrorismo, la delincuencia organizada transnacional, el problema mundial de las drogas, la corrupción, el lavado de activos, el tráfico ilícito de armas y las conexiones entre estos.
b. La pobreza extrema y la exclusión social de amplios sectores de la población, que también afectan la estabilidad y la democracia. La pobreza extrema erosiona la cohesión social y vulnera la seguridad de los Estados.
c. Los desastres naturales y los de origen humano, el VIH/SIDA y otras enfermedades, otros riesgos a la salud y el deterioro del medio ambiente.
d. La trata de personas.
e. Los ataques a la seguridad cibernética.
f. La posibilidad de daños naturales en caso de un accidente o incidente durante el transporte marítimo de materiales potencialmente peligrosos, como petróleo, material radioactivo o desechos tóxicos.
g. La posibilidad de obtención, posesión y uso de armas de destrucción en masa, así como sus medios vectores por organizaciones terroristas.

2. Amenazas tradicionales a la seguridad nacional de los Estados
Tradicionalmente el concepto de seguridad (en los ámbitos nacional e internacional) ha estado referenciado a la seguridad de los Estados. En este sentido, los gobiernos definían sus respectivas agendas de riesgos en función de las amenazas provenientes del exterior, como las intervenciones militares, o aquellas de origen interno que pusieran en riesgo a las instituciones gubernamentales, como era el caso de los movimientos armados de corte revolucionarios o los golpes de Estado. Afortunadamente, el contexto en América Latina ha permitido un distanciamiento frente a este tipo de amenazas:

a. Intervenciones militares Actualmente, las posibilidades de una intervención armada por parte de una potencia extracontinental o por parte de Estados Unidos son muy limitadas. Por ello, la utilidad real del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) es casi nula dado el desinterés mostrado por las actuales potencias militares para querer ampliar su poder vis a vis otras naciones mediante conquistas o intervenciones militares en otros países.
b. Conflictos territoriales A pesar de que llevamos casi un siglo de relativa estabilidad en lo referente a las fronteras nacionales entre los países de América Latina, han surgido de manera cíclica algunos problemas territoriales que suelen ser exacerbados de manera nacionalista por los gobiernos con fines político-electorales. De ahí que el recuerdo de las Malvinas siga presente entre los argentinos, así como el conflicto por la Isla Conejo entre Honduras y El Salvador, el acceso al mar de Bolivia perdido tras su conflicto con Chile, la controversia marítima entre Perú y Chile etcétera.
c. Movimientos armados internos Lamentablemente la presencia de movimientos armados en el interior de varios países de la región sigue siendo una constante que se hace presente hasta nuestros días. Desde el caso colombiano con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y la asociación de grupos paramilitares conocido como las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), hasta la presencia de grupos guerrilleros en México como el Ejército Popular Revolucionario (EPR) y sus distintas escisiones, se cuenta.
d. Tráfico de cocaína
e. Crimen organizado transnacional El crimen organizado trasnacional es una realidad que viven a diario los países latinoamericanos y cada vez son más las interconexiones que se registran entre los diferentes grupos delictivos internacionales. El tráfico de armas y el lavado de dinero no se pueden desligar del narcotráfico.
f. La internacionalización de las bandas pandilleras centroamericanas (Maras Salvatruchas) no se puede entender sin considerar su expansión  que han ganado en el control de las rutas de tráfico de personas hacia Estados Unidos y el acceso a armas de fuego. La inseguridad pública y la violencia en las calles de Río de Janeiro o en Acapulco tampoco se pueden explicar si no se toma en cuenta el exceso de armas no controladas en Brasil y México.
g. Terrorismo La región no ha estado exenta del terrorismo tanto de corte doméstico como internacional. Países como Perú, Uruguay, Brasil y Colombia han sufrido la presencia de movimientos armados de carácter nacional que han usado tácticas terroristas con el fin de alcanzar objetivos políticos.  Asimismo, Argentina ha sufrido atentados terroristas en dos ocasiones en contra de objetivos israelíes.
Estos ataques fueron perpetrados por el grupo libanés Hezbollah. América Latina sigue siendo un referente para la que existen al menos 21 países latinoamericanos movimientos armados de distinta capacidad organizacional. La mayoría de estos grupos se define como “marxista-leninista”, aunque en realidad, sigue los patrones de la ideología maoísta y del Mini Manual del Guerrillero Urbano del brasileño Carlos Marighella que enfatizan la necesidad de no atacar objetivos civiles ya que esto puede generar una opinión pública negativa hacia su causa. Esto puede apreciarse al analizar el caso de la guerrilla urbana uruguaya que tuvo su máximo representante en el movimiento Tupamaro.
h. Proliferación de armas El aumento en los niveles de violencia y de inseguridad pública en la mayoría de los países del continente se encuentra vinculado directamente con la proliferación de armas pequeñas y ligeras. Este es un problema que solamente se puede resolver mediante una mayor participación por parte de los Estados con el fin de restringir al máximo la posesión personal, registrando el armamento permitido por las autoridades y controlando el trasiego del mismo a través de las fronteras nacionales.
Un arma que no está debidamente registrada puede caer en manos de un delincuente común, de un mara salvatrucha, de un grupo de sicarios vinculados con el narcotráfico o incluso de un guerrillero.

3. Amenazas intermedias
Por amenazas intermedias me refiero a aquellas que atentan en contra de un Estado, pero que además afectan directamente a la sociedad y exigen el uso extraordinario de recursos tanto financieros como humanos (principalmente policía nacional y fuerzas armadas) por parte de quienes buscan combatirlas.
a. Narcotráfico Desde al menos cinco décadas, América Latina ha sido un referente internacional de la producción y tráfico ilícito de drogas en el mundo. Del mercado internacional de drogas, América Latina produce 99% de la cocaína y el 46% de la marihuana.
Asimismo los cárteles colombianos y mexicanos son los líderes no sólo de la producción, sino también de la introducción de drogas a Estados Unidos y a Europa. Asimismo, el consumo de drogas en Latinoamérica se ha vuelto un negocio rentable para estos cárteles. La mayor parte de la cocaína que se consume en todo el mundo se obtiene de la hoja de coca cultivada en Colombia, Perú y Bolivia. Entre 2000 y 2006 la superficie mundial de cultivo de hoja de coca disminuyó 29%, debido a la reducción registrada en Colombia. Nada más en 2005, 58% de la incautación mundial de cocaína tuvo lugar en América del Sur, el Caribe y América Central. Entender la delgada línea entre grupos armados de liberación nacional, guerrilleros y terroristas.
Asimismo, hemos visto como en Colombia se vinculó de manera perversa el narcotráfico con la guerrilla, dando origen al concepto narcoterrorismo y generando un círculo de intereses entre los cárteles de droga que suministraban recursos financieros a los grupos insurgentes para la compra de armas a cambio de protección territorial frente al gobierno.
b. Fronteras y migración desordenada Este es un fenómeno que se presenta fundamentalmente entre los países vecinos que presentan profundas asimetrías socioeconómicas como Estados Unidos frente a México o México con respecto a Guatemala, que a su vez es terreno de paso para el resto de los países centroamericanos hacia Norteamérica. Este tipo de fronteras da lugar a espacios de ilegalidad que son aprovechados por organizaciones criminales trasnacionales que se dedican a todo tipo de tráfico ilegal de bienes, armas, drogas y, por supuesto, personas. En este sentido, las ciudades fronterizas suelen ser amenazadas por incrementos en la inseguridad, sobrepoblación y estacionamiento de mercancías ilegales (armas y drogas).

4. Agenda ampliada de la seguridad regional
Como expliqué anteriormente, la agenda de seguridad de corte tradicional vinculada esencialmente a los asuntos castrenses ha sido rebasada por la nueva agenda que incluye aquellas amenazas que afectan directamente a la población.
El combate a estas “nuevas amenazas” es un asunto en el cual los Estados deben depositar gran parte de su atención y la mayor cantidad de recursos posible. Esto implica la participación subsidiaria de las fuerzas armadas.
a. Agenda de vulnerabilidades sociales Las dos vulnerabilidades más importantes que tienen los países de América Latina y el Caribe, y que son catalizadores de otros riesgos y amenazas a la seguridad regional, son la superación de la pobreza, la reducción de los niveles de desigualdad y el acceso a oportunidades de desarrollo.
De nada servirá que los gobiernos destinen presupuestos millonarios para las instituciones de seguridad pública y defensa nacional, si no se atienden las raíces de muchos problemas de inseguridad pública que tienen sus orígenes en problemas sociales como la pobreza, la falta de educación y la marginación.

b. Refugiados y desplazados internos Dada la relativa estabilidad y paz regional, afortunadamente las crisis de refugiados y de desplazados internos son cada menos y perfectamente bien localizadas. Durante la década de los ochenta, México fue testigo de una oleada de refugiados centroamericanos que huían a consecuencia de guerras civiles en sus países. Hoy en día el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) identifica a Colombia como su principal preocupación en materia de desplazados internos. En este país, los desplazados alcanzan un nivel de 8% de su población, por lo que es considerado el mayor grupo individual de personas dentro de la competencia del ACNUR en todo el mundo, al grado que es definida ya como una crisis humanitaria. Los países que están recibiendo el mayor número de refugiados colombianos son Ecuador, Costa Rica, Panamá y Venezuela.
c. Desastres naturales producidos por el calentamiento global que afectan el ecosistema y pandemias Los gobiernos de América Latina deben asumir de lleno la responsabilidad de prevenir y proteger a las comunidades más vulnerables ante desastres naturales. Los efectos de huracanes, inundaciones, terremotos e incendios sobre la población pueden ser atenuados si se dispone de personal preparado, calificado y bien equipado para intervenir rápidamente en las zonas afectadas por esta clase de fenómenos. Por otra parte, resulta necesario esgrimir planes eficientes para controlar pandemias como el VIH, dengue y gripe aviar que pueden extenderse a lo largo del continente, afectando principalmente a las comunidades más pobres e incomunicadas.
d. Seguridad energética Para los países menos desarrollados de América Latina el acceso a recursos energéticos a precios razonables resulta primordial para garantizar la viabilidad de casi cualquier programa de desarrollo sustentable. Con el agotamiento de los recursos petroleros a nivel mundial, la extinción de yacimientos inexplorados y la concentración de casi todas las reservas mundiales en Medio Oriente, los países pobres de América Latina se encuentran ante la posibilidad de no poder costear los precios ascendentes del petróleo y sus derivados. Esto podría significar un estancamiento de sus economías, lo cual fomentaría el surgimiento de escenarios de inestabilidad política y social.
e. Seguridad económica La seguridad nacional de los países latinoamericanos depende también de la capacidad de sus economías para soportar las fluctuaciones de la economía global.
Mantener indicadores macroeconómicos estables, fomentar el desarrollo sustentable y garantizar la seguridad de los inversionistas resulta de gran importancia para asegurar la estabilidad política y social de las naciones latinoamericanas.

f. La globalización: Es indudable que la construcción de mercados globales corresponde a los intereses de las empresas globales que están minando la soberanía de los países en cuanto a decisiones económicas, políticas y sociales; así como modifican la cultura propia de cada región ¿Pero qué ocurre en el otro extremo de la gama de posibilidades productivas? Millones de medianos, pequeños y microproductores encuentran que el mercado en el cual sus capacidades productivas eran pertinentes ha desaparecido.
Producían y comercializaban en y para mercados locales, regionales, nacionales que fueron destruidos, expropiados podríamos decir.


Lo que era productivo y competitivo el día de ayer no lo es más hoy. Es decir, lo que era competitivo en un mercado regional o nacional no esta resultando serlo en el nuevo mercado globalizado. Es por eso que en este artículo vamos a mencionar los principales efectos de la globalización sobre el Estado-Nación, la cultura y la organización productiva desde el punto de vista de algunos autores.

Efectos:

- En cuanto a la Organización Productiva
- Sobre el Estado – Nación
- Efectos Culturales

(1) EN CUANTO A ORGANIZACIÓN PRODUCTIVA:
Está implicando la destrucción masiva de las capacidades productivas que se encuentran en manos de la gran mayoría de los productores y trabajadores de los países periféricos; Pequeñas, Medianas y Micro empresas. Así como pequeños comerciantes, afectados por la aparición de las grandes cadenas de hipermercados que aparecen como consecuencia de inversiones internacionales o de agrupaciones internas que se forman, precisamente, para enfrentar a las anteriores.
El capitalismo global requiere de un mercado global que elimina de paso los mercados nacionales que no pueden competir, o dicho de otra manera, asistimos a la expansión de un capital global que destruye los capitales periféricos.
La pérdida de importancia de la producción de materias primas frente a la producción de manufacturas y servicios, el predominio del capital financiero "simbólico" como fuerza motriz del sistema, la transnacionalización de la economía y la descentralización de la producción para aprovechar la mano de obra de la periferia (transición del Fordismo al Neo-Fordismo), y una nueva "división internacional del trabajo" (Knox y Agnew 1989; Healey e Ilbery 1990; Dicken 1990,1992).

(2) SOBRE EL ESTADO – NACIÓN
Los procesos de globalización que actúan como fuerzas sistémicas en la periferia, erosionan la soberanía del Estado-Nación y su capacidad para tomar decisiones autónomas. Generan la pérdida paulatina del control del Estado sobre la cultura nacional.
La creencia de que es la propiedad privada la base sobre la cual se debe construir el poder político y toda la organización de la sociedad va en detrimento de la acción de lo público encarnado por el Estado. Es en esta perspectiva en donde se enmarca la crisis del Estado-Nación. (Delgado 1966). También debido a que la globalización viene acompañada de un concepto de modernidad del estado y un movimiento neoliberal basado en la propiedad privada (privatización del estado).
"La influencia de cualquier Estado particular dentro del orden político global, está fuertemente condicionada por el nivel de su riqueza y por la conexión entre ésta y el poder militar", es posible comprender por qué los estados de la periferia son los más afectados. En ellos es más evidente que la globalización está minando su capacidad soberana para tomar decisiones autónomas sobre su ubicación dentro de la economía mundial y sobre la vida cotidiana social, política y cultural de las localidades. El destino de las localidades débiles está siendo determinado no por el Estado-Nación, sino por decisiones, actividades y eventos que ocurren más allá de su jurisdicción territorial. (Giddens, 1994).

(3) EN LO CULTURAL
La acelerada internacionalización de los procesos económicos; el uso de nuevas tecnologías de información y nuevas formas de producción con transferencia no solo tecnológica sino también cultural, han hecho de la cultura un producto y un factor de producción (Thrift 1995).
Tendencia al surgimiento de un derecho transnacional que hace pensar en tribunales globales y un sentido común global (De Sousa Santos, 1995). Implica que el ejercicio de la ciudadanía, los deberes y derechos de las personas, tengan un escenario más allá de lo nacional. (Smith, 1994). Esto se puede ver reflejado en las manifestaciones de apoyo o desacuerdo por parte de la población de algunos países en los que se celebran reuniones de entidades internacionales o mundiales como el Fondo Monetario Internacional (IMF) o la Organización Mundial del Comercio (WTO).
Pérdida de Identidad Cultural:  La noción de "cultura global" está generalmente asociada con la difusión de los valores y estilo de vida de los países desarrollados de occidente. La posibilidad de los países de la periferia de globalizar su cultura no es tan evidente; las autopistas de la información pueden ser de doble vía, pero el tráfico es más intenso en una dirección. Además la cultura global es una mercancía y la periferia, más que productora es consumidora.

BIBLIOGRAFIA:
- Ministerio de Defensa del Perú “Libro Blanco de la Defensa Nacional”
- Ejercito del Perú “Proyecto Ejercito”
- Rodríguez Sosa Miguel Ángel “Probable escenario de guerra civil en Colombia y sus implicancias en relación con el Perú”
- Velarde R. Arnaldo “Papel de las Fuerzas Armadas”

 


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